Niños en el arte
La presencia de
figuras infantiles en el arte es frecuente, aunque su significado varía mucho
según el entorno. Desde algunos niños representados en Egipto como adultos
comprimidos (seres de media talla-volumen, e idénticas proporciones que los
adultos), La figura infantil no ha tenido en la antigüedad un gran
predicamento, ni artístico ni social, dada su elevada mortalidad. El niño era
una figura caracterizada por sus limitaciones, no por sus atributos positivos.
El niño- centrismo,
el considerar al niño como el futuro hombre ( el
futuro del hombre ) es una cuestión moderna. En la
actualidad cuanto más desarrollada se considera una sociedad, más “invierte” en
la calidad de vida de la infancia y adolescencia, auténtico crisol de la edad
adulta (sus competencias, actitudes, etc ). De aquí el enorme desarrollo del
mundo de la educación y la salud infantil.
También los niños
aparecen como sujetos activos, pro-positivos con algunos de sus atributos
positivos básicos (alegría, energía, vitalidad, belleza, dulzura, inocencia,
gracia, fragilidad, imaginación, creatividad… y más).
Sensibilidad y
habilidad artística de los niños
Por cierto ¿eso del arte
qué es? Quizá depende de cada momento histórico.
¿Cuándo podremos pensar en
la belleza? ¿Cuando nuestro “estómago” nos lo permita? Pues no siempre el arte
ha sido fruto de la riqueza. Es conocido que el mundo de la bohemia no se rige
por criterios económicos convencionales. El dinero es para disfrutar, no para
conseguir más dinero: en ese sentido es habitual que el artista se asemeje al
niño en regirse por el principio del placer, más que por el de la realidad.
Posiblemente se
requiere una especial sensibilidad para captar la belleza, y una especial habilidad
para producir el objeto de arte.
Arte tal vez puede
decirse de la creación de objetos capaces de despertar nuestra sensibilidad, y
ayudarnos a descubrir la belleza en el mundo. Ello puede producirse por
distintas vías. Por ejemplo: a través de la similitud (en el arte figurativo
clásico, pre-fotográfico), por seducción (en el romanticismo), por simple
impacto (en el impresionismo), por contraste (en el expresionismo), por
sintonía (en el arte abstracto), por análisis (en el constructivo).
Si se acepta que el
objetivo del arte está en despertar la sensibilidad del observador, la pieza de
arte es sólo eso: una pieza, un instrumento de conexión con la belleza.





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